viernes, 9 de noviembre de 2012

Ahorremos en Realidad.

Era el último día de otoño, casi invierno. El frío ya se dejaba notar, pero ella tenía de refugio una ilusión. Una fantasía que usaba de estufa. Aferrada a ella le vio llegar, y la cara se le iluminó, hasta que él abrió sus perfectos labios.
- No estaba enamorado de ti. Nunca te quise.
~ ¿Era necesario decírmelo?
- Creo que estaba claro.
~ Sí, lo estaba, pero aun así dicho por ti duele más.
- ¿Por qué?
~ Me arrastras de sopetón a la realidad y la caída duele junto con el impacto. Sé perfectamente que soy una estúpida enamorada de alguien que ya pasó página, no hace falta que me lo recuerdes. Aquí yo soy la débil, y nunca me gustó no ser fuerte. Pegarme un tiro me resultaría más fácil.
- Nadie dice que no seas fuerte...
~ Pero es la sensación que da y no resulta tranquilizador. Preferiría no saber lo que piensas y seguir viviendo en ese mundo en el que tú sí sientes algo por mí pero me lo ocultas por miedo. Es más bonita la ignorancia que la verdad. La realidad me clava en el sitio y me hiela incluso cuando el sol me da de frente. No entiendo mis sentimientos. Me ignoras, me vuelves loca, me utilizas, y sin embargo creo que te quiero. Es incomprensible. Debo tener algún problema digno de psiquiatra. Solo quiero olvidarte como tú lo hiciste. ¿Utilizaste algún truco?
- No me hizo falta, simplemente continúe cuando tú te quedaste atascada.
~ Eso no me ayuda.
- Lo sé, pero hoy es el día de la verdad.

Y llegó el invierno y ella solo podía pensar en que la verdad apestaba y dolía. Era jodidamente dolorosa.
Sería un invierno frío. El más frío.

1 comentario:

Anne Stylinson dijo...

Me encantan tus entradas :)
Una pregunta simple, como pones la musica? UNBESO